Desde el cumplimiento de la normativa GACS hasta la eficiencia energética: por qué un solo sistema no basta

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Ana Sofia Barrera Abisad

El cumplimiento de la normativa GACS se está convirtiendo en una prioridad urgente para los propietarios y gestores de grandes edificios no residenciales en el Benelux. Y la presión va más allá de instalar un sistema de control. Muchas organizaciones están intentando ahora entender qué más necesitan para que el rendimiento energético sea visible, medible y más fácil de mejorar con el tiempo.

Un sistema de automatización y control de edificios (BACS o GACS) puede controlar de forma activa sistemas como la climatización y la iluminación. Pero el control por sí solo no muestra dónde se está desperdiciando energía, qué instalaciones tienen un rendimiento inferior al esperado ni cómo se debe hacer un seguimiento del progreso en toda una cartera de edificios. Por eso, muchas organizaciones necesitarán tener más de un sistema en funcionamiento.

La normativa sobre el sistema BACS y el contexto regional en Europa

En toda Europa, los sistemas BACS se están convirtiendo en un requisito normativo para los edificios no residenciales de mayor tamaño. La refundición de la Directiva de la UE sobre el rendimiento energético de los edificios (EPBD) establece la obligación de que los edificios que superen determinados umbrales de capacidad de calefacción y refrigeración estén equipados con sistemas BACS capaces de supervisar, registrar y optimizar el rendimiento energético.

En el Benelux, el cumplimiento de la normativa GACS se ha desarrollado a partir de la EPBD para los propietarios y gestores de edificios, lo que hace que esto vaya más allá de una simple cuestión de cumplimiento. Se convierte también en una cuestión de rendimiento. Porque, una vez que la automatización sea obligatoria, el siguiente reto será convertir los datos de los edificios en acciones, información útil y mejoras cuantificables en toda la cartera.

Países como Francia o Alemania ya han incorporado estos requisitos a su legislación nacional, con plazos específicos para los edificios no residenciales cuya capacidad de climatización supere los umbrales de kilovatios establecidos. En Francia, por ejemplo, el llamado decreto BACS se centra en los edificios terciarios y establece plazos por fases para instalar sistemas de gestión y control de edificios que cumplan con la normativa; mientras que Alemania y los Países Bajos han integrado las obligaciones del BACS en su legislación sobre energía en los edificios. Para los propietarios de carteras con edificios en varios países, esto genera una gran necesidad de contar con una automatización de edificios fiable, datos energéticos transparentes e informes auditables en todas las sedes.

En el sur de Europa, España e Italia también están incorporando las últimas disposiciones de la EPBD a sus marcos normativos nacionales, lo que refuerza las expectativas en materia de medición, seguimiento y control automatizado en los edificios de mayor tamaño. Aunque los instrumentos legales concretos varían según el país, la tendencia es la misma: la automatización y la digitalización de los sistemas de los edificios se consideran factores clave para la eficiencia energética, la resiliencia y la descarbonización.

Qué significa el cumplimiento del SIGC para los propietarios de edificios

Sobre el papel, la automatización de edificios parece algo sencillo. Instalar los sistemas de control adecuados. Conectar los sistemas técnicos. Cumplir con los requisitos. En realidad, el reto es mucho más amplio.

La mayoría de las organizaciones no gestionan un solo edificio de forma aislada. Tienen que lidiar con múltiples instalaciones, datos fragmentados, distintos sistemas y una presión cada vez mayor para reducir costes y mejorar los resultados en materia de sostenibilidad al mismo tiempo. En ese contexto, el control es esencial, pero solo es una parte del panorama operativo.

Esto se debe a que los equipos inmobiliarios necesitan respuestas claras sobre el rendimiento y la eficiencia de los edificios, además del control. ¿Qué edificios se están desviando de los objetivos? ¿Dónde se está produciendo un consumo anómalo? ¿Qué medidas permitirán conseguir el mayor ahorro? ¿Y cómo pueden los equipos mostrar los avances de una forma coherente, verificable y aplicable a toda la cartera?

Por qué un sistema no basta para cumplir el SIGC

Este es el punto clave. El cumplimiento de GACS no debería verse como una decisión que dependa de un único sistema. Se entiende mejor como un conjunto de capacidades.

Una capa se encarga del control. Otra capa ayuda a las organizaciones a entender el consumo energético, comparar el rendimiento, simular escenarios y generar informes que faciliten la toma de decisiones y la mejora continua. En carteras más grandes, esa segunda capa cobra especial importancia porque el análisis manual no se adapta bien a grandes volúmenes, y los datos fragmentados hacen que sea difícil demostrar los resultados con seguridad.

Por eso también está cambiando el discurso del mercado. Los compradores ya no solo se preguntan si pueden controlar sus edificios. Se preguntan si pueden confiar en los datos, detectar el despilfarro más rápido y convertir la información energética en medidas que se puedan aplicar de forma sistemática en todas sus instalaciones.

Cómo ayuda Spacewell Energy a cumplir con la normativa GACS

Aquí es donde Spacewell Energy tiene un papel claro que desempeñar. Se trata de un sistema de gestión energética a escala de cartera, diseñado para ayudar a las organizaciones a comprender, modelar y optimizar cómo se consume, produce, almacena y transforma la energía en los edificios.

Es importante destacar que Spacewell Energy no es un GACS. No realiza un control activo de los equipos ni una automatización del sistema de gestión de edificios (BMS) en tiempo real. En cambio, complementa el control añadiendo agregación y comparativas a nivel de cartera, análisis de energía, costes, ahorros y emisionesde CO₂, detección de anomalías, paneles de control y plantillas de informes escalables, e integraciones con contadores, plataformas BMS, DSO y sistemas de IoT.

Por eso resulta especialmente relevante para las organizaciones que se plantean la siguiente pregunta lógica tras el cumplimiento normativo: ¿cómo hacemos para supervisar los resultados, identificar ineficiencias y seguir mejorando con el tiempo? Spacewell Energy está diseñado precisamente para ayudarte con eso, gracias a una inteligencia energética fiable, resultados auditables y análisis repetibles a gran escala.

El mensaje del producto también destaca el valor cuantificable. Spacewell Energy ha conseguido una reducción del consumo energético de entre el 5 % y el 20 % gracias a la visibilidad, la comparación con valores de referencia y el establecimiento de prioridades, además de una detección más rápida de anomalías, una reducción del esfuerzo manual en la elaboración de informes y una mayor auditabilidad de los datos sobre costes yemisiones de CO₂, aunque los resultados varían según la madurez de la cartera y la calidad de los datos.

Convertir el cumplimiento del SIGC en una oportunidad de rendimiento

Por eso, el cumplimiento de la normativa GACS no debería verse solo como una carga administrativa. Para muchos propietarios de edificios, también es una oportunidad para modernizar la forma en que se gestiona el rendimiento energético en todo su parque inmobiliario.

Cuando se usan juntos, el BAS y el EMS forman una combinación muy potente: el BAS ejecuta acciones de control en tiempo real a nivel del edificio, mientras que el EMS ofrece la supervisión estratégica basada en datos que hace falta para priorizar las intervenciones y hacer un seguimiento de los resultados a lo largo del tiempo.

Las organizaciones que más se beneficiarán serán aquellas que consideren el cumplimiento normativo como el punto de partida, no como la meta. El control es importante. Pero también lo son la visión, las pruebas y la capacidad de priorizar las acciones con confianza.

En este contexto más amplio, Spacewell Energy no es el sistema de control en sí mismo. Es la capa de inteligencia energética que ayuda a las organizaciones a convertir la automatización de los edificios en una mejora cuantificable del rendimiento. Descubre más sobre las funciones de generación de informes de Spacewell Energy aquí.

Nota: Este artículo se centra en el cumplimiento de la normativa GACS en el Benelux, pero también sirve para mejorar la eficiencia con los sistemas BACS y de gestión energética en otros países y según la normativa local.

¿Quieres ver esto desde la perspectiva del mercado nórdico? Lee nuestro blog: «Cómo pueden prepararse los propietarios de edificios nórdicos para unas normas energéticas más estrictas».

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