Las fábricas modernas están invirtiendo en tecnología para reducir las emisiones de CO2, su consumo energético y sus costes. Esto no es nuevo, pero el proceso de digitalización y descarbonización de la industria se ha acelerado para alcanzar los objetivos globales de transición energética y sostenibilidad.
Además, el constante aumento de costes energéticos empuja a las empresas a ser más eficientes y reducir el gasto global para seguir siendo competitivas. Si quieres reducir tus costes internos para no aumentar los precios a tus clientes, tienes que buscar opciones de ahorro. Puedes empezar por establecer medidas de eficiencia energética.
En todo el mundo, la industria es una gran consumidora de energía. En España, el sector industrial representa alrededor de un 30% del consumo energético total (IDAE).
Por suerte, teniendo en cuenta esa gran cantidad de energía, existen opciones para aprovecharla de manera más eficiente e incluso reutilizarla. El calor residual de tus máquinas es una fuente de energía que puedes aprovechar.
¿Qué es eso del calor residual?
El calor residual es el calor que produce tu maquinaria a la hora de crear productos. Puede ser un calor creado intencionalmente, o un calor desprendido del simple proceso de fabricación industrial (metales, productos de automoción, azulejos, productos de alimentación, etc).
Es una consecuencia del proceso productivo y, en general, se pierde en el aire. Es normal, ya que tu equipo de operaciones está pendiente de que el proceso de producción funcione perfectamente y a buen ritmo. Pero te interesará saber que parte de ese calor se puede aprovechar para convertirlo en una fuente de energía en tu fábrica.
Súper interesante, ¿verdad?
En este artículo repasamos cómo puedes aprovechar ese calor residual para generar energía, qué beneficios puede aportar y cómo medir el impacto de tu estrategia de aprovechamiento.
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